Tomás Harris: “La poesía necesita una sensibilidad visual”
Llegamos a Santiago a eso de las 6:30 de la mañana, caminamos hacia el metro que está relativamente lleno, el viaje es lento, el tren se detiene varias veces en medio de los túneles. Nos bajamos en Escuela Militar, caminamos por Apoquindo buscando la calle donde está el depto que nos acogerá, pasamos una calle de más, un vendedor de sándwich nos dice que debemos retroceder, seguimos sus instrucciones y damos al fin con el edificio, un conserje nos recibe y pide nuestros nombres. Piso 16, la vista es hermosa, estamos en el lado lindo de Santiago, cerca se ve una plaza, aún es temprano, los edificios de enfrente comienzan a despertar, maravillados por la vista nos quedamos en el balcón y fumamos algunos cigarrillos. Mi compañero coloca un DVD de Sigur Ròs, “Heima”, que significa “En casa”, la vista de la ciudad y la música son un bello espectáculo.
A las 11 y tanto de la mañana decidimos llamar a Tomás, marco el número, un hombre contesta, le pido hablar con Harris, espero, siento cierto nerviosismo, “aló” responden, una voz grave, es él. Me presento, se alegra de que estemos en Santiago, quedamos de juntarnos a las 4p.m. en la Biblioteca Nacional. Luego de esto, voy al supermercado a abastecernos de comida, cuando regreso mi compañero tiene la mesa lista, comemos, después descansamos.
Al no estar seguros de los recorridos, decidimos caminar hasta el metro, nos bajamos en la estación Santa Lucía, caminamos hacia la biblioteca, esas alturas ya estoy nerviosa derechamente. El edificio de la Biblioteca Nacional es bellísimo, subimos al segundo piso, tal como Tomás nos indicó, preguntamos a un hombre que está a punto de tomar el ascensor, donde podemos encontrar al poeta, precisamente nos dice “ah, el poeta” y nos dirigimos hacia donde el hombre nos dijo y golpeamos la puerta, nos preguntamos si debemos sólo pasar puesto que no hay respuesta, de pronto la puerta se abre, un hombre de mediana estatura, vestido con jeans y camisa celeste, en ese instante recuerdo las miles de fotografías de Harris en el diario “El Sur” y lo reconozco, nos presentamos, se presenta, nos hace pasar a una sala donde hay alrededor de seis personas trabajando, nos dirigimos a su escritorio y nos llama la atención la cantidad de monitos de plástico que tiene sobre él. Comienza la conversación, le hablamos sobre el proyecto Facultad Poética, él escucha atentamente, de repente el silencio nos sorprende, pienso en lo mucho que hay que decir, en todas las preguntas que podría hacer, es como cuando escuchas los discos de tu banda favorita y que de pronto tienes la oportunidad de escucharlos en vivo.
Le proponemos la entrevista, nos dice que podríamos ir a un café, salimos del edificio, en medio, Harris se encuentra con quien parece ser un amigo, hablan sobre la película que éste hizo y que Harris debería ver. Finalmente, debido a que no encontramos ningún lugar apropiado, nos anclamos en la librería de la biblioteca, las personas que trabajan en el lugar bromean con Tomás, escucho algo así como que hay que asesinar a los poetas, Tomás nos aclara que la gente de la librería odia a los poetas y más ese día que se desarrolla el Poquita Fe, un encuentro poético con gente de distintas regiones, -aunque me cercioro que no hay nadie de Concepción-.
Nos colocamos al final de la librería, comienza la grabación, le pregunto a Tomás cómo es que llegó a Concepción, nos cuenta que repitió algunos cursos, que fue compañero de Carlos Decap, que el primer poeta que escuchó fue a Mario Milanca, nos cuenta de la época de Posdata, de sus años en Concepción, de la influencia del cine en su obra, del devenir que adopta en cada uno de sus poemarios, nos confiesa que no está al tanto de la escena poética penquista, pero que si le gusta Damsi Figueroa y Oscar Petrel. Le pregunto sobre la antología poética que hizo junto a su mujer, Teresa, responde que fue polémica por que mucho nombres quedaron fuera, como Alexis Figueroa; habló sobre Tantalia una revista que sólo tuvo un número y que editó junto a Alexis.
Nos habla de la necesidad visual que requiere la poesía, hacer de está como una especie de tráiler cinematográfico, visualizar chispazos, escenas que se superponen a otras, de la pluralidad de voces que hay en sus textos…
Finalizamos el encuentro con regalos para Tomás, dos libritos que reúnen un pequeña muestra de los poetas jóvenes de Concepción, un poco para saldar la deuda, un poco para suplir el vacío que queda luego de haber dejado la ciudad hace tanto tiempo.
Tomás Harris es una persona afable, accesible y elocuente, una persona tremendamente lúcida y dispuesta al diálogo, con una bella mirada azul.
Pronto: La entrevista a Tomas Harris en registro audiovisual.

















dónde puedo ver la La entrevista a Tomas Harris en registro audiovisual????????
abrazos y gracias desde ya.
Me comunico contigo por correo.
Saludos y bienvenido al sitio.
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wenaonda