La muerte de Gonzalo Millán

Fue hace un par de años. Me enteré por una fotocopia mal pegada fuera de un edificio deGonzalo Millán ingeniería. Habían pasado varias semanas desde la muerte, quizás meses, no recuerdo bien. En ese tiempo no había tenido ocasión de leerlo con atención, pero conocía su nombre. Algo sabia de la importancia que él ha tenido para construir este Conce poético que hoy podemos recorrer. Al ver el aviso me quede con una sensación extraña, tristeza pude ser. La cita invitaba a un homenaje en la sala andes de la diagonal. Ese día llovía con balde, ¿fue viernes? Mientras escribo esto intento reconstruir un poco, volver a pasar la película de ese día. Cuando llegamos, había 2 o 3 personas conversando, nos preguntaron si veníamos “a lo de Gonzalo Millán”. Asentimos. Pasó un buen rato, nos dijeron que se iba a demorar porque esperaban unas personas que venían de una lectura poética.

Para hacer un poco de hora vimos una exposición en el subterráneo, eran unas fotografías dejadas a la intemperie. Luego acompañe a mi novia al paradero, a ella la poesía como disciplina la aburre profundamente.

Cuando volví me encontré con Sánchez (léase coordinador académico de facultad poética) había pasado más de una hora, así que los organizadores decidieron empezar, fuimos los que estábamos, nomás: 2 expositores, 2 organizadores y 2 asistentes (Sánchez y yo). Quizás alguien más, no lo recuerdo.

La exposición en sí fue de verdad interesante. Se habló de sobre el carácter político de la poesía de Millán, sobre la importancia de “La ciudad” en la poesía chilena del siglo veinte, se contaron anécdotas y se proyectaron fotografías. Fue una fiesta.

Al final llegaron otros poetas: Petrel, Alonso y otros. Uno de sus amigos era el último expositor. Cuando subió al escenario los poetas le gritaron – grandioso – magnánimo –. Todos reímos.

Un Comentario a “La muerte de Gonzalo Millán”

  1. Este texto está lleno de fantasmas, oscar!

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