Tantalia, la patria del deseo
En 1988 la situación política de Chile cambiaba. La llamada Concertación de partidos por la democracia lograba un gran NO para los militares.
Entre las personas pasaban otras cosas. Terminaba de masificarse la tele a color, se hacían comunes las referencias a una escuela filosófica llamada posmodernista. Muchos se decepcionaron por el truco publicitario del retorno a la democracia. Otros no.
En 1988 Alexis Figueroa y Tomás Harris no eran ningunos polluelos para la literatura. Sus libros ya habían causado más de una reacción entre los poetas de la década. Pero hay un dato que la mayoría de nosotros pasó por alto: una revista. Nacida bajo la dirección de estos dos poetas, y con la colaboración de otros tantos, se construyó el primer ejemplar de Tantalia.
Esta revista fue puesta en nuestras manos por el propio Harris en una visita a Santiago. Hasta ese entonces, nosotros ni siquiera la habíamos escuchado nombrar. Y no es extraño, siendo que contó con un solo número y con muy pocos ejemplares.
Porque Tantalia es a todas luces una revista marginal, hecha por y para marginales, es decir personas que no se jactan de permanecer en el seguro núcleo de las cosas y deambulan por las periferias, los márgenes. Tanto es así que el emblema de este primer número es un bicho.
En ella hay cosas tan asombrosas como un jovencísimo Sergio Gómez contando una historia sobre el reventado Sid Vicious o una entrevista a Gabriela Mistral que todavía no entiendo bien qué es ni de dónde salió. Completan la entrega textos de Maquiera, Carlos Decap, del propio Harris, una entrevista a Damiela Eltit poco después de publicar “Por la patria” (y bien Damiela, y advirtiendo que se acaba la cassete…), presentaciones de libros y otras cosas.
La revista toma su nombre del mito griego sobre el hombre maldito condenado a padecer eterna sed y de cómo el agua se aleja cuando él desesperado corre a sorberla. Nos cuenta Macedonio Fernández en la contraportada sobre los deseos que se frustran, sobre las vidas que se escapan (1)» . El suplicio de Tántalos es propuesto como una lectura de la condición humana, en este juego inagotable del ir deseando sin conocer el descanso ni la paz. El deseo de consuelo del ser humano es insaciable nos enrostra el sueco desde el patio de los callados (2)» .
Tantalia es una patria entonces, Tantalia es la patria de muchos monstruos, monstruos deseantes que deambulan por una ciudad partida, extraña y alcoholizada. Aterrados, huyendo de los desastres provocados por los que no tienen rostro, los que se ocultan amparaditos en el núcleo de todo, los dioses.
Nosotros, irresponsablemente creo, la hemos desenterrado. Aquí está, despojada del sustrato hermenéutico que la mantuvo apartada por años. Aquí está, alojada desde la inmaterialidad de
los unos y de los ceros. En la facultad poética, en la patria del deseo.
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una soropresa encontrar tantalia reeditada en las pags virtuales. solos decir que en esos tiempos sergios gomez comenzaba su labor de novelista, y que la entrevista a mistral fue un “simulacro”, una entrevista armada conforme reunir muchos textos de ella y re contextualizarlos conforme a preguntas inventadas. como sea, la base de la entrevista fue armada con textos de una que aparece en la revista “Life” de esos años. “Life” era La Revista, una revista gringa que era un cruce entre “Vanidades”, ” Hola” “Cosas” y el cuerpo cultural de “El Mercurio” en los 60…enn realidad, con la mentalidad de ahora, era un “proyecto de artes integradas y simulacion”.
En esa cronica donde Cortazar nos cuenta sobre Louis, el enormisimo cronopio (que tengo la suerte de tener en audio, leida por el propio autor)nos molesta imaginado un mundo que hubiera empezado por Picasso en vez de terminar por él.
Creo que a nosotros nos tocó vivir en un mundo así, ni mejor ni peor, compartiendo con los grandes simuladores. Algunos podran decir que todo está perdido, a otros sólo nos queda asentir discretamente y ver que se puede hacer o deshacer.
los monstruos salimos a dar un paseo. Nos perdimos, pero no por nuestra culpa.