El Punto Medio - Reflexiones en torno a la Poesía
Por Mónica Contreras.
Una vez tenía una ventana que se llamaba punto medio. El punto medio quería ser poesía, quería ser lo que precede al accionar humano, quiso ser herramienta para imaginar lo inimaginable y hacerlo materia viviente.
- Cada materia existente es un vértice, que nace de la materia abstracta del inconsciente, viaja a través del espacio quebrando los rayos del sol tomando consistencia para crear el punto medio.
- ¿Es difícil comprender la poesía?
- Lo complejo es construir el vértice o descubrirlo, ese que provoque la des-función lógica del elemento vértice.
- Háblame del punto medio, le dije.
- El punto medio implica inspirar una fisura en la realidad, para incorporar nuevos conceptos, nuevas funciones, nuevas visiones, nuevas relaciones, y es ésta con aires soberbios quien intenta destruir cualquier punto medio para fortalecer su propio concepto de realidad, cual materia lógica cela al mundo onírico, el cual es parte de la vida de cada ser humano.
- ¿Qué hace que nazca el punto medio?
- El clímax del punto medio suele acaecer en la interacción mutua con otro punto medio, el roce provoca la fundición de dos o más puntos medios desde la que puede nacer un nuevo concepto como un derretimiento del significado de la palabra.
- Pero, ¿quién recibe lo que se derrite?
- La poesía. La poesía se alimenta de todo lo que se derrite. Pero ¿sabes? Te aconsejo adquirir y reproducir fotografías conceptuales para dar inicio al acoplamiento entre la materia abstracta, el punto medio y el elemento-vértice.
- ¿Y cómo distingo al elemento-vértice?
- Puede ser cualquier objeto concreto, es decir, cualquier elemento que pueda ser materia de conocimiento intelectual o sensible; como puede ser una piedra, una flor, un fusil o una persona. El sentido que se le entrega a los objetos varía de acuerdo a la connotación significante, en una interacción de subjetivaciones.
- ¿Y que tiene que ver esto con la realidad?
- Que todo elemento-vértice es vulnerable a nuestros anhelos de conocimiento, esto quiere decir, que estamos conscientes de su calidad de objeto y somos nosotros mismos quienes construimos conciencia de ellos, por lo tanto, también son vulnerables a la transformación lógica o utilización común. Así construimos conocimiento, construimos realidad.
“Hay un dios en nosotros, añadió luego más tranquilo, que dirige el destino como si fuera un arroyuelo, y todas las cosas son su elemento” 1»
Hace un par de décadas atrás existió la discusión sobre el rol de la poesía ¿debía hacer sentir o debía hacer pensar? Cualquiera pudiese creer que cuando nos dejamos afectar por un algo es signo de debilidad e incluso poca masculinidad, pero, al dejarnos afectar por un algo estamos agudizando los sentidos, y eso a la vez es agudizar la realidad y al agudizar la realidad estamos produciendo un nuevo conocimiento que es el conocimiento de la realidad y difícilmente, la poesía no puede arrancarse de su energía potencializadora.
Dentro de la especulación poética, hay posturas bastante radicales, en las que “el hacer sentir” es lo trascendental. La obra teórica de Guy Debord, fundador de la Internacional Situacionista que, a pesar de no haber sabido concretar su crítica teórica unificada en una práctica social unificada, nos hace un alcance con respecto a la funcionalidad del arte ¿Nos debe hacer sentir cuan maravilloso es un beso? O acaso ¿Abrirnos los ojos para ver las injusticias que producen las relaciones de poder? Guy Debord nos dice que una obra de arte, es considerada como tal mientras no sea un mero instrumento de la burguesía. “En cuanto deja de responder a necesidad real alguna, la producción sólo puede justificarse en términos puramente estéticos” (fragmento de la sección inglesa de la internacional situacionista)
Así y todo, hay exponentes de la poesía chilena que proponen una nueva forma de ver la poesía (¡por suerte no todo es Pablo Neruda o Gabriela Mistral). Pablo de Rokha, enemigo número uno de Vicente Huidobro y Pablo Neruda, nos plantea un nuevo paradigma para la poesía, y es que la producción poética será considerada en cuanto sea capaz de “canalizar a la sociedad”, esta vez la poesía es adscrita en una nueva dimensión: la moral. Todo esto, en una proxémica muy íntima con las teorías de Mijail Bajtin (formalista ruso) en cuanto a la responsabilidad del artista, que no debe ignorar la “situación” al cual se encuentra inserta la producción artística.
Poco a poco, hemos ido esclareciendo el rostro de la poesía, en un deseo de desnudar su mirada es que la poesía es lo único capaz de huir a las relaciones de poder que produce una sociedad pro-capitalista o capitalista a secas. Ya no es el arte por el arte lo que justifica la producción artística. Y es que la poesía no responde a las peticiones de la servidumbre voluntaria; no posee ni amo ni esclavo, pues su belleza no es posible tomarla con las manos sucias.
La poesía es más que un deseo de reconocimiento o un afán de trascendencia, como pudiera pensarse, para luchar contra el olvido. La poesía y el arte en general poseen una evidente función política, es misteriosa y compleja a la vez. Es por esto, que Schiller nos propone una nueva educación, la educación estética, para emancipar al hombre de ese desgarro que presupone la escisión de la racionalidad y su sensibilidad (lo que se ha convertido en un resultado histórico.) Schiller nos invita a concebir una concepción moral no sólo basado en la moral racional, sino que también a través de la belleza, a través de su búsqueda sensible; y esto lo hace el arte, en sus diversas disciplinas.
La poesía comprende una compleja polifonía, lo que permite ampliar las dimensiones de la realidad a través de un conocimiento y una concepción moral que trasciende las limitaciones del hombre, buscando su verdadero equilibrio de las fuerzas racionales y las fuerzas sensibles, es precisamente, este impulso o fuerza sensible lo que lo llevará a transformar la sociedad.
El arte educa, es capaz de gestar ciudadanos, entrega una confianza en las ideas y en la razón, para elevar al hombre a la dignidad, a exteriorizar su divinidad, pues lo estético nunca nace de lo material.
Cabe agregar, que la obra de Schiller “Principios de la Educación Estética del hombre” nos interpreta una visión anticipada de la crítica de la alienación que hace Karl Marx, al mencionar que esta división del pensamiento es producto de la sociedad burguesa. La alienación se comprende como el sentimiento de extrañeza que adolece al hombre, al sentir que no es dueño de sí mismo, y que en la teoría de Marx, sería producto de la explotación del hombre por el hombre. “Cambiar la vida dijo Rimbaud, transformar el mundo exigió Marx. Para los surrealistas estas dos consignas son una sola ” (Breton, André)
Herbert Marcuse en su obra “Eros y Civilización”, le otorga también al arte una función transformadora indicando que éste sería elemental para evitar la dominación de una sociedad burguesa, instaurando formas superiores de cultura; una razón sensual, diría Marcuse, capaz de emancipar al hombre con una plena reconciliación con la razón.
“El primer hijo de la belleza humana, de la belleza divina, es el Arte. En él se rejuvenece y se perpetúa a sí mismo el hombre divino. Quiere sentirse a sí mismo, por eso coloca su belleza frente a sí. Así se dio el hombre a sí mismo sus dioses” 2»
Advertencia: Una vez descubierto un punto medio se debe continuar descubriendo otros puntos medios en diversas relaciones: “no se será arquitecto sino se está construyendo” 3» pues, de lo contrario, la imaginación puede tomar un olor putrefacto cerrando las ventanas conscientes de nuestra inconsciencia.
Punto medio.
Para abismarme
en su interior
yo
sólo quise
estar cerca tuyo.
Entonces me hablaste.
Más allá, quiso decirme
cuando estábamos en el pasto.
Caminamos en círculos
pretendió que estuviéramos más cerca
cuando en su interior
yo
estaba más adentro del brillo de sus ojos
de la piel de sus palabras
de la vibración de su voz
yo
estaba tan adentro
en la humedad de su ser
yo era el punto medio
de tanto sentimiento
acoplado en un vientre
yo
caminaba más adentro
donde yace
pura la sensibilidad
y a cada paso que daba
le susurraba más cerca.
Él
a cada paso que dábamos
me rozaba
a cada respiro
él
penetraba en mí
era él y su ser
era él moviendo mis manos
era él
aunque yo no lo sabía.
Caminé más allá de todo interior
me sumergí en todas sus profundidades
zurcí herida por herida
compartimos la imaginación
cada noche
cuando los momentos
los veía con tus ojos
los desnudaba con tus manos
los sentía piel a piel.
Mónica Contreras tuvo un fugaz paso la carrera de Pedagogía en Español de la Universidad de Concepción , una “carrera semi entretenida, semi satisfactoria”. Actualmente estudia en la Academia de Humanismo Cristiano. Antologada en “Sub-Treinta: Muestra de Poesía en Concepción” y próxima a publicar algunos textos poéticas en el segundo número de la Revista Carnestolendas. Sigala en http://elpuntomedioexiste.blogspot.com/.

















Pensé que no lo publicarían,me han sorprendido.
Saludos culebreros!!!