Ángela Neira, Libélula de Azufre.
Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!
Gabriela Mistral
Es un arma de doble filo intentar encontrar las palabras para hablar de poesía militante, ciertamente me nacen muchas más dudas que certezas con este tema ¿qué se entiende por poesía militante? ¿Existe?. Hablar de poetas militantes o artistas militantes eso es otra cosa, pero la poesía militante ¿qué es? ¿Es, por ejemplo, hombre preso que mira a su hijo de Benedetti o Bobby Sands desfallece en el muro de Berenguer o el libro de Juan Gelman Bajo la lluvia ajena (… estoy pegado al empedrado con sangre donde mi perro se murió, existo todavía a partir de eso, existo de eso, soy eso, a nadie pediré permiso para tener nostalgias de eso)?
No podemos guiarnos hoy por el concepto de militancia artística o poética que se esgrimió en la triste guerrilla literaria de los años 30, ni tampoco en la poesía de fines de los 60. Los últimos 30 años de historia han configurado una realidad política particular que no es homologable a ninguna otra experiencia. Esta forma política está ligada a la recuperación de derechos que han sido negados (quitados, invisibilizados), y es desde ésta negación, y desde la fragilidad que ésta acarrea, que el o la poeta debe comprometerse con la transformación de la realidad. Una realidad que es mezquina, cínica y egoísta.
Hablar de Ángela Neira prende altiro, nadie es capaz de guardarse el comentario. Porque es difícil hablar de la poesía de Ángela Neira sin que se cruce imprescindible la fuerte voz feminista en la que se ha trasformado, pero tal no es para nada nuestra intención. Es más, creemos que desestimar la sustancia ideológica en la poesía es perderse en versitos humorísticos, rumiaciones. No hay poeta de valor que haya dicho éste o ésta soy yo y no tengo nada que ver con el mundo.
Ahora, más de alguna vez he escuchado decir que Ángela Neira es representante de una literatura feminista (incluso femenina) y que ésta funciona como un género disidente, además que tal literatura se sustenta en la presencia literal (no poética) del cuerpo y el erotismo. Me da la impresión que esa es una idea errónea, una idea que tiene que ver más con un prejuicio que con un análisis literario, como si el tema principal en la poesía de Parra o Lihn no fuera el mismo.
Negar el valor poético de la presencia del cuerpo es mentir. Porque el análisis literario ha sido un ambiente de dominio patriarcal y, así como en muchos otros ámbitos, la mujer ha sido relegada a un rol decorativo, sin parte ni arte. El mismo análisis literario que invisibilizó la obra de Gabriela Mistral durante tantas décadas.
Por ejemplo, el poema Orgasmo al que se alude con bastante facilidad al tratar este punto, parte con una idea que ha estado presente incluso en poetas perversos como Baudelaire y (otros no tanto como) Lihn, dice la poeta: el orgasmo es un triángulo perfecto / que tiene tres ángulos agudos, presenta la afirmación y la confirmación inmediata de un fenómeno que para ella es asible desde y en la conciencia del decir. Al dotar de cuerpo al fenómeno, lo atrapa y se lo apropia, toma para sí las características inmateriales del orgasmo y las materializa. Cualquier explicación resulta entonces majadera por lo que debe ser anulada. Luego el fenómeno se trasforma en tres ángulos agudos que buscan ser obtusados, imagen que puede leerse como el acto de abrir las piernas para compartir el cuerpo con el o la amante.
Los versos finales son aún más decidores tú me juras que los verbos Ser y Estar / son las cópulas más frecuentes copular es, entonces desde esta imagen, también una forma de comunicación, es acoplarse, entrar uno en el otro, es crear intersubjetividad y crear el mundo. Ser y Estar significan vivir en el mundo y, necesariamente, entrar en contacto con él, el contacto con el mundo que vivimos es lo que conocemos como política.
Orgasmo es a mi entender un poema que trata primero sobre la comunicación, no por eso se debe descartar la Toma de conciencia del emocionar (1) que hay presente en él, y que prima casi como un territorio, un cuerpo, una sustancia. Tomar conciencia, entonces, es tomar posesión. Y creo que ésta sentencia puede aplicarse a otros poemas de esta autora (2). Ángela Neira pone la primacía en el intento de explicar la comunicación y su propio proceso creativo como poeta, por ejemplo dice: Pensemos / que los gemidos secos de la fricción / son los puntos y las comas / que le faltan a este maldito poema (Ya vamos a limpiar las manchas del suelo) No escribo poesía para las despedidas (Menester) creyendo que cuando me introduces la lengua en los labios / estamos rindiendo homenaje a la tradición oral (Orgasmo).
La reflexión sobre la presencia del cuerpo en sus textos debería ser más bien construida como una pregunta: Qué es el cuerpo en la poética de Ángela Neira. El poema Piernas nos arroja una pequeña luz sobre esto, dice: y la historia / continuará coagulada / la herida será la huella / la sangre… la ausencia. En este caso las piernas son usadas para describir el paso del tiempo Abro las piernas / las cierro nos dice la autora y caemos en el agobio que trascurre frente a los papeles en blanco, las piernas son, en este caso, como las manecillas del reloj que anuncian la tragedia de una vida que se estanca, que el cuerpo es, antes del amor, sólo un trozo de carne.
Mi sensación es que para la autora el cuerpo es el escenario donde transcurre la vida, más, teniendo en cuenta la relación profunda que tiene con el teatro y sobretodo con las performances. El cuerpo es el territorio que ella ha decidido recuperar y por tanto ha de usarlo. La poesía, la creación, es usar lo que antes no. Es apropiarse del mundo y subvertir el lenguaje. Misión que la poeta va ejecutando con una militancia madura.
Hablar de Ángela Neira prende altiro, no sólo porque es una poeta y una teórica consciente del mundo en el que vive, también porque es el reflejo de una voz viva que debe ser escuchada si queremos valer algo como sociedad; porque, lo que ella propone, es un debate en el que todos y todas tenemos parte y arte.
(1) Desde la psicología Gestalt, es el proceso y el resultado de identificar el emocionar del momento y entrar en contacto con él.
(2) Los trípticos poéticos y las publicaciones en internet son de principios de la década. No conozco la obra reciente de la autora. Si su trabajo teórico.
Para leer a Ángela Neira puedes visitar:
http://www.litterae.cl/antes/litte08/poesia1.htm
http://www.munozcoloma.com.ar/exposiciones/angelaneira.php
El titulo de este articulo cita un epíteto del poeta Alexis Figueroa, prólogo de la muestra de poesía de Concepción SUB-TREINTA, editada recientemente.

















El texto -análisis escrito por Oscar Vidal es reflejo de una conciencia y lucidez lectora extremadamente sutil.
Me sorprende la comprensión, conexión y decodificación clara y comprensible que hace de mi poesía.
Me gustó lo que escribiste!
MUCHAS GRACIAS!!
p.d. recién hoy lunes 30 de marzo de 2009 estoy leyendo tu lectura.