¿Qué hacer ante la tradición metafórica? (Segunda Parte)
Es, en parte, por esto que la poesía chilena pareciera haber sido escrita por un sólo gran autor, porque ha sido paternalista, apegada a la tradición hispanoamericana demasiado religiosa y epopéyica, los viejos poetas chilenos perfectamente podrían haber escrito en el siglo de oro. Así ha sido y sigue siendo. Hoy debemos luchar contra el apego incondicional que han tenido los poetas de la generación antecesora por las reformas (dejando por un momento de lado las cuestiones estrictamente políticas, que a nuestro pesar son fundamentales para entender el arte de la segunda mitad del s.XX). Además de la presencia de los superpadres, cada cual con su club social. Es esta dependencia paternalista, siento, lo que nos impide irnos a los bosques a extraer la médula de la vida como diría el trascendentalista. Descubrir nuestro propio acto creador, parecido a hacer el pan.
Yo busco una poesía sucia, recogida con las manos manchadas. Y sí, esto nos pone al borde del acantilado y muchos poemas no logran dar ni los primeros pasos, la mortalidad aumenta y la productividad baja dramáticamente, pero he decidido que no me importa. Entonces la sinestesia se apodera del verso y el verbo crece con nueva importancia, los ritmos se hacen imposibles, es un trabajo terrible afinarle los ritmos al poema y nunca me dejan conforme.
Es este el punto preciso donde puede hincar sus criticas o sus dudas. Si pretendo perder la pureza del lenguaje y ensuciar la poesía, renegar de la metáfora como figura madre y sustituirla por la sinestesia ¿dónde asiento la rigurosidad de la palabra, qué impide entonces una mayor displicencia al escribir, ese feliz libertinaje al cual se han acostumbrado los “escritores” de mi generación? Aquí viene un segundo punto fundamental. Concibo el acto poético como sagrado y mágico. El poema en sí constituye un conjuro, una invocación. Precisamente, por su calidad “sensitiva”, puede ser entendido como la manifestación en la palabra de las fuerzas de la naturaleza, como los ríos de agua viva de los que habla la Biblia.
Me presento ante la poesía como encantador de serpientes, me amarro los pantalones con las ideas y me meto en los sentimientos como en camisa de once varas, pero eso si, los poemas son perfectos o no son. Sueño con el día de poder cambiar el curso de un río con versos, o detener la lluvia. He visto como los viejos imponen las manos, vi a viejitos arrugados sanar sólo con sus manos y eso es lo que yo quiero como poeta, verbalizar en un símbolo y un sentir el acto sanador de la imposición de manos. Y para lograr esto no podemos conformarnos con ese disfraz luminoso llamado metáfora, que aun cuando hermoso es sólo cáscara, vanidad relamida, antipoesía.

















la raja… me encanto el ritmo y saber como sonarian las palabras si tu las dijeras con el tono burlon. Me encanto la iniciativa. acto de rebeldia wn!!
wn!!
o estare asi puuuuuro opinando?